Quienes somos
El mundo se construye desde la mirada de los artistas
Pocas veces hemos querido contar nuestra historia, pero esta vez es necesario para que nos entendáis. SociArte Gen XXI es una asociación cultural que nació con el objetivo de promover diferentes actividades culturales relacionados con la literatura y las artes visuales. Creemos que el mundo se construye desde la mirada del artista y por eso hemos querido crear un espacio de colaboración entre creadores.
La gente a nuestro alrededor se volcó con el proyecto y pronto comenzamos a recibir correos y mensajes por las redes sociales con propuestas de colaboración. Todas fueron maravillosas, pero una nos llamó especialmente la atención.
Un cuadro a otra dimensión. Un manuscrito que nos ofrece las pistas al arte eterno.
Todas fueron maravillosas, pero una nos llamó especialmente la atención. En Instagram, el usuario X nos envió la imagen de un cuadro acompañado de un escueto mensaje “nos vemos en la Casa de la Vieja. Parque de El Capricho. Al atardecer”.
Todas fueron maravillosas, pero una nos llamó especialmente la atención. En Instagram, el usuario X nos envió la imagen de un cuadro acompañado de un escueto mensaje “nos vemos en la Casa de la Vieja. Parque de El Capricho. Al atardecer”.
Aunque claramente parecía una broma de mal gusto, decidimos pasar la tarde en los alrededores del parque viendo caminar a gente de todo tipo. Sin embargo, ninguna persona era sospechosamente artística según los estereotipos de las películas de detectives. Y desde luego nadie llevaba un cuadro en las manos.
El sol coronaba el horizonte con un halo de luz anaranjada y la vieja casa ya comenzaba a esconderse entre las sombras, cuando decidimos acercarnos y mirar en su interior. No teníamos muchas espectativas, pero un escritor siempre tiene la necesidad de vivir una historia de misterio antes de morir. Si no lo consigue, se la inventa.
La puerta que normalmente estaba cerrada para evitar al público, se abrió con tan solo rozarla. En su interior apareci la recreación de una antigua casa de pueblo con aparejos destartalados y una mullida capa de polvo en el suelo. Nadie a la vista. Sin embargo, sobre la mesa de madera encontramos el cuadro que se nos había prometido y una nota en la que X se nos presentaba como un artista emergente que, siendo humilde, iba a comerse el mundo.
El lienzo representaba una enorme sala rectangular cuyas paredes estaban cubiertas de estanterías talladas en madera oscura y repletas de libros inmensos. En el techo abovedado, un fresco representa diferentes pasajes indescifrables y en el centro está lo que nosotros denominamos “El gran lector”: una figura encapuchada con un libro entre las manos y señalando en una de sus páginas. El resto de la estancia está llena de butacas, vitrinas y una gran esfera armilar.
No le dimos mayor importancia al cuadro, pero a fuerza de mirarlo descubrimos que en las estanterías situadas en el primer plano, un libro gigantesco sobresalía frente al resto. Era rojo y de su lomo sobresalían unas cuerdas propias de la encuadernación. Durante días nos obsesionamos por ese pequeño detalle hasta tal punto que una tarde nos quedamos embobados contemplando sus misterios. Las pinceladas eran caóticas, pero el resultado era sorprendentemente realista. Casi podíamos embriagarnos del olor a polvo encapsulado durante siglos. Fue entonces cuando sentimos nuestro cuerpo desvanecerse y despertamos entre trazos y pigmentos.
La biblioteca era tangible, aunque grasienta y ligeramente ondeante siguiendo los trazos del pincel. El libro rojo nos esperaba en la tercera balda. Por la textura, la caligrafía y el iluminado, el libro era un manuscrito antiguo, claramente olvidado por el tiempo. Lo curioso es que solamente estaba la primera página. En ella podía leerse: “Adéntrate en el infinito” con una letra capitular iluminada en colores azules, verdes y rojos. El resto de páginas estuvieron en blanco hasta que el tranquilo trazo de una tinta negra comenzó a dibujar letras en el pergamino. El libro nos hablaba. Quería ser escuchado. Allí comenzaron a aparecer los nombres. Los nombres de nuestros artistas. Los nombres de quienes van a construir el futuro del arte.
